Ha sido restaurado por Mari Paz Barbero

El Cristo del Amor será repuesto al culto en Jerez el próximo domingo

La Hermandad del Cristo del  Amor ha anunciado  que el próximo domingo, 1 de febrero, el Santísimo Cristo del Amor será repuesto al culto, tras la conclusión del proceso de restauración que ha  llevado a cabo por  Mari Paz Barbero.

La actuación que Barbero ha efectuado sobre el Crucificado se ha basado fundamentalmente en la consolidación de la Imagen sobre la cruz, además de la limpieza tanto del betún como de los acrílicos que habían oscurecido, motivo por el que el Señor presentaba una pátina más ennegrecida.

El domingo los hermanos y devotos podrán contemplar al Cristo restaurado

Barbero, proviene  de una familia dedicada a la restauración  de obras de arte, cuyos orígenes se remontan a su abuelo, Benito Barbero  Medina, quien fundó en 1920 el primer taller de escultura familiar en Granada, una cuna de creatividad donde se gestaron verdaderas joyas artísticas. Años más tarde, su padre, José Barbero Gor, continuó este legado trasladándose a Madrid, donde formó parte del prestigioso Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCRDC).

Estudió y se formó en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, donde aprendió de grandes expertos. Allí, no solo adquirió conocimientos técnicos, sino que también interiorizó los principios éticos fundamentales para cualquier restaurador: respeto por los materiales originales, sensibilidad ante el paso del tiempo y compromiso con la autenticidad de cada obra.

En Jerez ha restaurado recientemente al Cristo de la Viga que se venera en la Parroquia de San Marcos y hace unos años llevó a cabo un extraordinario trabajo sobre el Santo Crucifijo de la Salud, al que además de la limpieza y consolidación estructural, recuperó el paño  de pureza estofado que inicialmente llevaba la Imagen de José de Arce.

Barbero restaurando el mascarón de proa del Juan Sebastián Elcano

Entre sus últimos trabajos destaca el que le encargó la Armada Española, a través de Navantia, cuando le encomendó la restauración del mascarón de proa del Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, gravemente dañado tras un temporal de tres días en el Cabo de Hornos. La escultura perdió en el mar cerca de 2,20 m de sus 4,50 m originales, incluyendo el escudo y un elemento decorativo lateral, además de sufrir roturas y desgarros estructurales.