Felipe VI visita a la Patrona de Dos Hermanas, la Virgen de Valme

La Hermandad ha recordado la visita de sus padres, el Rey Juan Carlos I y la Reina Sofía en los años ochenta

El pasado miércoles, 4 de marzo, se vivió  un hecho realmente histórico altamente histórico en la localidad sevillana de Dos Hermanas con la visita de Su Majestad el Rey Felipe VI, quien  visitó a la Patrona de la ciudad, la Virgen de Valme.

Tras contemplar a la Virgen, que en esta época se encuentra en su talla, terminología que usa la Hermandad para referirse a la Virgen cuando no está vestida con saya y manto, la  hermana mayor de la corporación nazarena, Isabel María Caballero hizo entrega a Su Majestad de un cuadro, un grabado de la ermita de Cuarto y una medalla.

rey en valme
Su Majestad el Rey recibe  de la hermana mayor un recuerdo de su visita a la Patrona

A continuación el Rey pasó a firmar en el Libro de Oro de la Hermandad, donde ya firmaron sus padres, el Rey Juan Carlos I y la Reina Sofía en 1987, en la visita realizada a Dos Hermanas.

La historia de la Virgen de Valme se remonta al año 1248, fecha en la que el rey Fernando III conquistó Sevilla, no sin extrema. Cuando el Santo Rey comprobó lo complicado que le estaba resultando la toma de  la capital hispalense y el abatimiento de sus tropas invocó, en el Cerro de Cuartos, a una Imagen de la Virgen que llevaba consigo: "¡Váleme, Señora, que si te dignas hacerlo, en este lugar te labraré una capilla, en la que a tus pies depositaré como ofrenda, el pendón que a los enemigos de España y de nuestra Santa Fe conquiste!". La leyenda añade que, entonces, ordenó al maestre Pelay Pérez Correa que clavara su espada en el suelo, brotando al momento un manantial - la "Fuente del Rey" - que sirvió para calmar la sed de los soldados.

Una vez conquistada Sevilla, el monarca cumplió su promesa y construyó una Ermita en el lugar mencionado; en esta colocó la Imagen a la que invocó -sedente y que representa a Santa María con su Hijo sentado en el lado izquierdo, que bendice con la mano derecha y porta un pajarillo en la izquierda respondiendo al modelo de Virgen en Majestad o Trono de Dios- y la llamó Valme en recuerdo de su súplica. A sus pies colocó el pendón arrebatado a los musulmanes.

La Ermita se convirtió pronto en lugar de peregrinaje para campesinos y aldeanos de las zonas más cercanas; sin embargo no hay constancia hasta el siglo XVII de la existencia de una hermandad, establecida en la Capilla para rendir culto a María. En aquella época la fiesta de la Virgen se celebraba el segundo día de Pascua de Pentecostés y hasta allí se trasladaban habitantes de toda la comarca. Pero la devoción a María de Valme arraigó en el pueblo de Dos Hermanas, lugar al que pertenecía el Cortijo de Cuartos. Así, la Imagen se llevaba en procesión de rogativas hasta la Iglesia del pueblo para implorar auxilio divino si ocurría alguna catástrofe.

Por todo ello la vinculación de la Virgen de Valme con los Reyes se remonta al siglo XIII, y ahora ocho siglos después, un monarca español, vuelve a rendirle pleitesía.