El Santo Entierro de Sevilla publica un comunicado sobre el incidente ocurrido con un agente de la Policía Local

Según la cofradía el policía llegó a forcejear y a tirar de la capa del fiscal del paso

Ante los hechos acaecidos durante la jornada del pasado Sábado Santo en Sevilla, cuando, según la propia Hermandad, un miembro de la Policía Local se excedió de sus funciones con un fiscal de la cofradía, la Junta de Gobierno del Santo Entierro ha decidido emitir un comunicado en el que indica, que como es tradición inmemorial, el cortejo estuvo acompañado por numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Por motivos de seguridad, los accesos y pasos en determinados puntos de la carrera oficial fueron regulados y, en ocasiones, restringidos por los cuerpos y fuerzas de seguridad competentes, con el fin de garantizar la integridad de dichas autoridades. Estas decisiones, que pueden ocasionar comprensibles molestias al público, son en todo caso ajenas a la Hermandad, que no interviene ni dispone los dispositivos de seguridad establecidos, siendo meramente colaboradora con las fuerzas de orden público, como es norma en todas las corporaciones de la ciudad.

El discurrir de la Estación de Penitencia se vio gravemente condicionado por un retraso acumulado totalmente ajeno a su organización. Dichas incidencias, originadas por diversos contratiempos en el cortejo de la Hermandad de la Santísima Trinidad, que les precedía en la Carrera Oficial, provocaron un bloqueo prolongado de su cuerpo de nazarenos y de los pasos procesionales en la Avenida de la Constitución.

La Cruz de Guía del Santo Entierro saliendo el Sábado Santo

Ante la imposibilidad material de avanzar debido al parón mencionado, la cofradía realizó el máximo esfuerzo por comprimir su cortejo. Según el comunicado, resulta lamentable que, en este contexto de tensión, un agente de la Policía Local requiriera al cuerpo de capataces el avance del paso de forma airada e intimidatoria, ignorando que el mismo se encontraba bloqueado por las propias autoridades que lo presidían; Teniente General de las fuerzas terrestres, Alcalde de la ciudad y el Arzobispo, a los que no podía echar el paso encima tal como se le explicó.

Especial gravedad reviste la posterior actitud desproporcionada hacia uno de los Fiscales de paso, que según la corporación,  fue objeto de un airado agarre físico por su túnica y una injustificada solicitud de identificación para ser sancionado mientras intentaba, de forma educada y colaborativa, velar por el orden y la seguridad del piquete militar y la banda que cerraban el cortejo sobre los que el agente abrió paso sin contemplar a estos.

Desde la  Real Hermandad, que mantiene desde tiempo inmemorial una vinculación ejemplar con las instituciones del Estado y la ciudad, no pueden tolerar la falta de respeto hacia sus oficiales y hermanos. Si bien lamentan las molestias que el público pudo sufrir por el bloqueo de los pasos, éstas se debieron a una conjunción de factores externos y decisiones policiales en los que la Hermandad no tuvo capacidad de decidir.

Por último reafirman su compromiso con el respeto y el decoro que definen al Santo Entierro de Sevilla, agradeciendo la comprensión de sus hermanos ante tan desagradables circunstancias.