Dos minutos de Gloria con la presencia de la Virgen del Rocío ante la casa de hermandad de Jerez
Si siempre se recuerda y se habla de la hora de salida de la Virgen del Rocío tras el salto de la reja, para los jerezanos, tanto los que se encuentran en la aldea, como los que no han podido acudir por el motivo que sea, existe otra hora más importante, la de su paso por la casa de hermandad de la calle Almonte, que marca siempre el inicio de que los presentes y los ausentes allí, toquen por unos instantes la gloria con las puntas de sus dedos, toda vez que la Virgen se para en la casa que es de todos los jerezanos.
A las 11:43 horas el paso de la Blanca Paloma encaraba finalmente el trayecto que lo separaba del Simpecado que a hombros de un miembro de la Junta de Gobierno, junto a fray Daniel Wankum, director espiritual, y también elevado, entonaba la salve a la Santísima Virgen, oración en la que han ido engarzadas tantas peticiones y agradecimientos.
Han sido solo dos minutos, si bien más tiempo que otros años, pero se ha hecho eterno para todos aquellos que la han tenido frente a frente y a los que el tiempo se les ha hecho aún más relativo si cabe.
Cumplía así la Hermandad Matriz de Almonte con Jerez llevando las andas de la Virgen del Rocío hasta su filial décimo sexta, la del Simpecado y el cordón morado, que allá por 1932 inculcó el movimiento rociero en la ciudad, hasta el punto de que actualmente es la hermandad que cuenta con más hermanos en Jerez.
Los casi tres mil romeros que han acompañado al estandarte mariano han podido disfrutar de cerca, de cómo iba la Virgen arreglada por sus camaristas, luciendo el terno de los Montpensier, el rostrillo de Muñoz y Pabón y las ráfagas, atributos y coronas de la Coronación Canónica; además del exorno floral de buganvillas confeccionado por Mamé de la Vega.
Contando ya los días para volver a verla, los jerezanos retornan plenos de Espíritu Santo al contemplar la presencia de la Santísima Virgen. Por cierto, tendremos oportunidad de verla nuevamente en la calle en la madrugada del 18 al 19 de agosto, cuando inicie su venid a Almonte como hace cada siete años. Por cierto y hablando de contar días, para esa fecha solo quedan ochenta y seis, es decir, tres meses “mal contaos”.