La singular reliquia del pie de Santa María Magdalena que puede venerarse en Roma

Coincidiendo con su festividad, 22 de julio, puede ser venerada en la basílica de San Giovanni Battista dei Fiorentini

Todos los días 22 de julio, la Iglesia Católica celebra la festividad de Santa María Magdalena, considerada la primera mujer que vio a Cristo Resucitado, y en la basílica romana de San Giovanni Battista dei Fiorentini, se venera una de las reliquias más singulares de la Ciudad Eterna: su pie izquierdo, custodiado en un relicario de plata en una capilla lateral.

El término reliquia designa, en su acepción más común, un resto material histórico o sagrado vinculado a una persona, un lugar o un acontecimiento dotados de un significado particular. En la tradición cristiana, la reliquia se refiere más específicamente a los restos corporales de los santos o a los objetos que estuvieron en contacto directo con ellos, conservados y venerados en razón de la santidad de la persona a la que se asocian.

Lejos de ser simples vestigios del pasado, las reliquias ocupan un lugar singular en la historia religiosa, espiritual y cultural de Occidente cristiano. Constituyen testimonios materiales de vidas santificadas, inscribiendo la memoria de los santos en la continuidad del tiempo y del espacio.

Comprender qué es una reliquia implica, por tanto, examinar su definición, sus fundamentos teológicos y las diferentes categorías de reliquias reconocidas por la tradición de la Iglesia.

María Magdalena es mencionada, tanto en el Nuevo Testamento canónico como en varios evangelios apócrifos, como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Su nombre hace referencia a su lugar de procedencia, Magdala, localidad situada en la costa occidental del lago de Tiberíades y aldea cercana a Cafarnaúm.

Es considerada santa por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y la Comunión anglicana, que celebran su festividad el 22 de julio. En 1988, el papa Juan Pablo II en la carta Mulieris Dignitatem se refirió a ella como la "apóstol de los apóstoles", y el 10 de junio de 2016, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó un decreto por el cual se eleva la celebración de Santa María Magdalena al grado de fiesta en el Calendario romano general, por expreso deseo del papa Francisco.

La reliquia estuvo antiguamente en una capilla situada al comienzo del Puente de Sant’Angelo, paso obligado de los peregrinos hacia la tumba de San Pedro, donde el pie de la santa se convirtió durante años en una parada devocional antes de visitar la sepultura del primer Papa de la historia.

Con el tiempo, el pie de María Magdalena fue trasladado al museo de los Florentinos y, finalmente, el 24 de mayo de 2012 se expuso de nuevo en la basílica de San Juan Bautista de los Florentinos, en la Vía Giulia, donde hoy puede ser contemplado y venerado por fieles de todo el mundo.