El escultor e imaginero Martín Nieto talla para Austria el Crucificado de la Misericordia
El escultor sevillano Martín Nieto ha realizado para Austria un Cristo crucificado, cuyas principales características son que aún está vivo, que está tallado a tamaño natural, mide 1,70 m, una escala ligeramente menor a la que suele tallar, y elaborado íntegramente en madera de cedro real, incluida la propia cruz.
En esta ocasión, la cruz se presenta plana, siguiendo el expreso deseo del sacerdote, el Padre Thomas Huber, quien le realiza el encargo. Desde el principio, el Padre Thomas le transmitió algunas directrices esenciales, que fuera un Cristo vivo, con la mirada al frente buscando el encuentro con el fiel; que estuviera clavado con tres clavos, dos en las manos y uno en los pies, y un sudario con amplio movimiento.
El Crucificado apoya los pies y el peso del cuerpo sobre suppedaneum, y la corona de espinas, que también está tallada en cedro, forma parte de la propia cabeza. La expresión del Señor está trabajada con especial cuidado ya que transmite e invita al silencio contemplativo y a la oración profunda.
La policromía, realizada íntegramente al óleo, está ejecutada mediante veladuras suaves que realzan con delicadeza los signos de la Pasión, siguiendo la línea del autor que opina que ésta debe estar al servicio de la escultura, sin distraer de lo esencial: el rostro de Nuestro Señor Jesucristo, fuente inagotable de Misericordia.
En sus redes sociales, Martín Nieto ha agradecido agradecimiento la colaboración a su equipo de trabajo formado por Juan José Fernández Almagro, oficial, Antonio Jesús Ángel Verdugo, ayudante y Gonzalo Quesada, su discípulo.
Nacido en 1978 en Morón de la Frontera y sin antecedentes artísticos en su entorno familiar, desde muy joven comenzó a destacar por sus aptitudes para el dibujo, cuando contaba con trece años, Manuel Guzmán Bejarano se desplazó a Morón de la Frontera y al advertir el interés que el joven empezaba a mostrar, decidió incorporarlo a su taller como aprendiz. Aquella primera etapa marcó el comienzo de un aprendizaje profundamente ligado a la disciplina del taller, al respeto por el oficio y al conocimiento directo de la talla.
Posteriormente continuó su formación junto a Manuel Hernández León, con quien profundizó en disciplinas esenciales como el dibujo, el modelado y la talla. Más adelante pasó al taller de José Antonio Navarro Arteaga, maestro al que siempre ha reconocido como una referencia decisiva y como una de las influencias más notables en la evolución de su obra.
Para Jerez ha realizado el Señor de la Humildad para la Agrupación Parroquial de Barbadillo.