El pregón de María Auxiliadora une a las cuatro casas salesianas de Jerez en una sola voz
El pregón en honor a una de las grandes festividades marianas del mes de mayo, la de María Auxiliadora, pronunciado por Ángel Fernando Benítez Romero, ha sido el inicio de las fiestas de la Madre de los jóvenes, figura que cohesiona la vida de miles de familias jerezanas, en este acto que marca el umbral de un mes de mayo que devuelve a los patios de los colegios esa mezcla única de oración y bullicio, de silencio litúrgico y risas compartidas del alumnado.
Una gran familia que trasciende los colegios y uno de los momentos más significativos ha sido el pregón que contó con una nutrida presencia de representantes de la Familia Salesiana, estructura institucional que es un movimiento vivo y diverso. Se trata de un árbol con raíces profundas en el sistema educativo de Don Bosco que se extiende a través de múltiples ramas: desde los religiosos y religiosas (SDB y FMA) hasta los laicos comprometidos, como los Salesianos Cooperadores, la Asociación de María Auxiliadora (ADMA), los Antiguos Alumnos o los animadores de los centros juveniles. Todos ellos forman una red que, más allá de las aulas, trabaja por y para la juventud y los más necesitados de la ciudad.
Con cuatro casas y un mismo sentimiento, la devoción a la Virgen de Don Bosco en Jerez no se entiende sin estos epicentros, que durante el pregón de Benítez Romero, se fundieron en un solo abrazo. Se trata de la historia que atesoran el Colegio Salesiano Manuel Lora Tamayo, el de San Juan Bosco, emblemática institución de la calle Cabezas, el de María Auxiliadora de Montealto y el Oratorio Padre Torres Silva, conocido popularmente entre las generaciones que han pasado por allí como el Oratorio Festivo.
En todas ellas, mayo se traduce en un despliegue de alegría que inunda Jerez, desde las tradicionales Bajadas y las procesiones que recorren desde el centro histórico hasta los barrios más populares, pasando por las verbenas nocturnas, los torneos deportivos que reúnen a generaciones de antiguos alumnos, y los Triduos y Novenas que son, en realidad, los puntos de encuentro de toda la comunidad educativa de las cuatro presencias, de devotos y de vecinos.
Es una celebración que no entiende de muros, ya que tanto el Oratorio, Montealto, Lora Tamayo, como San Juan Bosco se convierten en patios abiertos donde la convivencia y la fe se dan la mano de forma natural. Un mes de puertas abiertas que con el pregón ya pronunciado, afronta un calendario repleto de citas. La ciudad se llenará de la marea rosa y azul de María Auxiliadora en una sucesión de eventos que, año tras año, demuestran que la devoción a la Santísima Virgen, es un motor social en esta tierra. tal y como se recordó durante el acto, "empieza el tiempo de celebrar que, en los patios salesianos, siempre es primavera".