Fallece fray Antonio Ruiz de Castroviejo, antiguo Guardián de los Capuchinos de Jerez
En la tarde de ayer, 21 de julio, se conoció la noticia del fallecimiento del religioso capuchino Fray Antonio Ruiz de Castroviejo, quien durante más de tres décadas estuvo vinculado al Convento de Capuchinos de Jerez y dejó una profunda huella en la vida religiosa de la ciudad y, de manera muy especial, en la hermandades de la Defensión, la Sagrada Mortaja y la Divina Pastora.
Nacido en el sevillano barrio de San Bernardo, ingresó muy joven en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y tras su paso por distintas comunidades, llegó al convento de Jerez en 1988, donde desempeñó en distintas etapas el cargo de guardián, además de ser Definidor Provincial.
Durante su ministerio impulsó la vida pastoral y social del convento, promoviendo la actividad litúrgica, la formación y el compromiso con los más necesitados, convirtiendo Capuchinos en un referente espiritual para numerosos jerezanos.
Para la Hermandad de la Defensión fue pieza importante para que el ajuar de María Santísima de la O fuera enriquecido, gracias a diversos regalos realizados por Fray Antonio y por su familia, muestras de un afecto que siempre profesó por los Sagrados Titulares de la cofradía del Martes Santo. Como reconocimiento a esa entrega, la Hermandad le rindió un emotivo homenaje en el año 2011, en un acto que contó con la presencia, por sorpresa, de varios de sus familiares.
Destacó por su creatividad, especialmente en la decoración floral del convento y en la realización de sus extraordinarios belenes, que cada Navidad atraían a miles de visitantes. Se hizo muy popular entre la chiquillería jerezana el nacimiento con animales vivos que constantemente era visitado por los más pequeños de la ciudad.
La Sagrada Mortaja ha hecho público su pesar indicando que fue fray Antonio quien les abrió las puertas de su casa cuando más lo necesitaban, y quien dio a conocer la advocación a Ntra. Sra. Reina de Los Ángeles.
Del mismo modo que le agradece que fuera quien descubrió la Sagrada Imagen, que tal y como indica en un comunicado, es un “legado eterno que Jerez acoge como baluarte en las tribulaciones y faro en las tempestades de nuestras vidas”.
En 2021, debido al deterioro de su estado de salud, dejó Jerez para recibir los cuidados necesarios por parte de la Orden Capuchina. Su marcha supuso una gran tristeza para cuantos tuvieron la fortuna de conocerle y compartir con él tantos años de servicio.
Las hermandades con sede en Capuchinos elevan sus oraciones por el eterno descanso de su alma y “agradecen a Dios el regalo de haber contado entre nosotros con un fraile cuya fe, generosidad y amor a la Iglesia permanecerán para siempre en nuestra memoria”.
Dale Señor el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.