La Hermandad del Rocío de Jerez cruzó el Guadalquivir en su primera jornada de camino
Tras recorrer las calles de Jerez que desembocan en el Hospital de San Juan Grande, donde de manera oficiosa la Hermandad del Rocío se despidió de la ciudad, para iniciar así la primera jornada de camino que habría de llevarla al rezo del Ángelus al mediodía en el Barroso y al rengue de almuerzo en Vetosilla.
La Hermandad, que ha visto este año como aumentaba el número de carretas hasta 19, cuatro más que el pasado año, además iba acompañada por 340 caballos y 250 vehículos de tracción mecánica de las casi 300 solicitudes que recibió la filial jerezana, sumando entre todos los medios de transporte, ademàs de las personas que hacen la romería a pie tras la barra de promesas de la carreta del Simpecado, 2.600 peregrinos, siendo sin duda una de las que más romeros de la provincia de Cádiz presentará en el Rocío.
Estaba previsto el embarque de la carreta del Simpecado a las 17:30 horas, y tras rendir pleitesia en la capilla del Carmen de Bajo de Guía, el canónigo mayordomo de la catedral de Jerez y párroco de la de San Miguel, D. Luis Piñero, entonó la Salve, tras la que no faltaron las sevillanas. Con aproximadamente quince minutos de retraso sobre la hora prevista, los mulos que tiraban de la carreta encararon la rampa de una de las barcazas de Cristóbal que habría de llevarla a la playa de Malanadar, ya en el Coto de Doñaña.
La carreta lucía un precioso exorno foral diseñado por la mayordomía de la Hermandad en tonos rojos, en el que detacaban unas rosas de gran tamaño que aportaban gran vistosidad al conjunto. Flores que serán cambiadas el sábado en el Manecorro, antes de encarar la Aldea para transitar por las calles Bellavista, Muñoz y Pabón, Almonte y Moguer antes de presentarse ante la Blanca Paloma.
Sin incidentes dignos de mención, la Hermandad se adentraba en el Coto de Doñana, para hacer noche en las Marislmillas. Si bien hay que indicar que se echaron en falta las barcazas de desembarco de la Armada que han colaborado en años anteriores en el cruce del río en Sanlúcar de Barrameda y sobre todo, hacer especial hincapié en la labor de la Guardia Civil durante los días de la romería, ya que sin la participación de la Benemérita, sería imposible que el Rocío se pudiera celebrar. Es tal su afán en el cumpliento de su deber y su profesionalidad, que incluso en la barcaza en la que navegaba el Simpecado jerezano, un agente sufrió un desvanecimiento del que tuvo que ser atendido por las emergencias sanitarias que acudieron de inmediato, quedando finalmente todo en un susto.