VIAJES ANDALUZA propone una peregrinación por los grandes santuarios marianos de España, Francia y Portugal
VIAJES ANDALUZA vuelve a organizar una interesante peregrinación por diferentes puntos de España y Portugal, además de visitar Lourdes en Francia, a partir del próximo 2 de noviembre, que contará con el acompañamiento espiritual del que fuera Vicario General de la Diócesis de Ponce, en Puerto Rico, Monseñor Roberto García Blay.
El primer día se partirá desde Jerez a Madrid, con destino final en Barcelona, donde se podrá realizar a la llegada un paseo por una de las zonas más emblemáticas de la ciudad condal: Las Ramblas y una panorámica en bus admirando los principales monumentos de Gaudí, terminando el día con tiempo libre para realizar compras.
Al día siguiente se visitará la Abadía de Montserrat donde se asistirá a la Misa de las 10:00 horas. Cuenta la leyenda que, en el año 880, un sábado al anochecer en la montaña de Montserrat, unos pastorcitos vieron bajar una gran luz del cielo, acompañada de una bella melodía. El sábado siguiente los niños volvieron con sus padres y la visión se repitió. Los cuatro sábados siguientes los acompañó el Rector de Olesa y todos constataron dicha visión.
Una vez enterado de lo ocurrido, el Obispo que se encontraba en Manresa, organizó una visita y vieron una cueva, donde encontraron la imagen de Santa María. El Obispo les propuso trasladarla procesionalmente a Manresa, pero apenas sacarla, la imagen se hizo tan pesada que no la pudieron mover, por lo que interpretó este hecho como la voluntad de la Virgen de quedarse en aquel lugar y mandó construir una capilla para María, que tenía que ser venerada en la montaña de Montserrat. Por la tarde se visitará la Basílica de la Sagrada Familia, a cuya finalización se realizará una excursión con una panorámica en autobús de la zona de Montjuic.
El miércoles 4 de noviembre se visitará el Santurio de Torreciudad, íntimamente ligado a la vida del Fundador del Opus Dei, San José María Escrivá de Balaguer, lugar en el que se rinde culto a la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Torreciudad, Reina de los Ángeles.
En 1904, en Barbastro (Huesca, España), San Josemaría, cuando apenas tenía dos años, contrajo una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Éstos, perdida ya toda esperanza, anunciaron a los padres que al niño le quedaban pocas horas de vida. En esos momentos de ansiedad, cuando los medios humanos ya nada podían, la madre, doña Dolores Albás, pidió confiadamente a Nuestra Señora de Torreciudad, por la que sentía gran devoción, el favor de la curación de su hijo, prometiéndole que, si se salvaba, lo llevaría a la ermita para ofrecerlo a la Virgen, en peregrinación de acción de gracias.
Nuestra Señora acogió su oración. La noche en que el médico había abandonado la casa, la enfermedad hace crisis y comienza a remitir. Cuando a la mañana siguiente vuelve el doctor Camps y, en tono ya de condolencia, pregunta: “Pepe, ¿a qué hora ha muerto el niño?”, los padres contestan con alegría: “No solo no ha muerto, sino que está perfectamente”. El alborozo fue grande en la casa, y el agradecimiento a la Virgen también.
Los padres cumplieron puntualmente su promesa. No fue fácil ya que por los caminos de entonces, llegar desde Barbastro a Torreciudad, resultaba muy incómodo, incluso peligroso, en la última parte del recorrido, cuando había que seguir los vericuetos de un escarpado sendero que remontaba a media altura las empinadas laderas de la hoz del Cinca.
La memoria de aquella romería permaneció viva en el hogar de los Escrivá, y allí, Josemaría oiría más tarde el relato de la aventura. Se le quedó muy grabada, y habría de recordarla a menudo: “Me trajeron mis padres, contaba. Mi madre me llevó en sus brazos a la Virgen. Iba sentada en la caballería, no a la inglesa, sino en silla, como entonces se hacía, y pasó miedo porque era un camino muy malo”.
Torreciudad ha sido, desde tiempo inmemorial, punto de encuentro de piedad mariana: millares de personas se han postrado a los pies de la Virgen de Torreciudad durante nueve siglos para solicitar su amparo y agradecer los favores recibidos. A esta larga historia se quiso sumar San Josemaría Escrivá de Balaguer. Bajo su impulso espiritual y con el deseo de difundir la devoción a la Madre de Dios, levantó un nuevo santuario como lugar de conversión bajo el amparo de la Santísima Virgen.
Al día siguiente, en primer lugar, los peregrinos visitaran la Basílica de Lourdes en Francia y la Gruta donde se apareció la Santísima Virgen. La historia de Lourdes comienza el 11 de febrero de 1858 cuando Bernadette Soubirous, una niña de 14 años, acompañada por su hermana y una amiga, se dirigió a la gruta de Massabielle, cerca esta pequeña ciudad de los Pirineos franceses.
Fue allí donde Bernadette afirmó haber visto a una hermosa dama que se reveló como la Virgen María en varias apariciones. Contó que la Señora se le había aparecido 18 veces entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 y durante estas apariciones, le habría pedido que rezara por la conversión de los pecadores, que construyera una capilla en el lugar de la aparición y que bebiera y se lavara en un manantial de agua que brotaba en ese lugar.
El 25 de febrero de 1858, la Virgen María le dijo a Bernardette que cavara la tierra en el lugar donde había visto la aparición. La joven obedeció y de la tierra brotó un manantial milagroso, conocido hoy como la "fuente de la gruta", famoso por sus propiedades curativas.
El viernes 6 de noviembre comenzará temprano camino al Santuario de Arantzazu, ya de vuelta a España, donde se celebrará de la Santa Misa. En 1469, un pastor llamado Rodrigo de Baltzategi cuidaba de su rebaño en las montañas de Oñati cuando un sonido de campanillas llamó su atención. Siguiendo el tintineo, llegó hasta un espino donde, entre las ramas espinosas, descubrió una pequeña imagen de la Virgen María. El pastor se arrodilló y exclamó: "Arantzan zu?" (¿Tú en un espino?). Esta frase dio origen al nombre del lugar: Arantzazu. La Virgen había elegido aquel lugar agreste y solitario para manifestarse y la noticia del hallazgo se extendió rápidamente por los valles circundantes.
Pronto comenzaron las peregrinaciones, y en aquel lugar se levantó una ermita que con el tiempo se convirtió en el santuario más importante de Gipuzkoa. Desde entonces, Arantzazu es lugar de devoción y peregrinación para todo el País Vasco, que con una impresionante arquitectura moderna, sigue recibiendo miles de visitantes cada año, continuando una tradición de más de cinco.
El sábado 7 de noviembre se saldrá temprano en autobús hacia Cangas de Onís, en Asturias, lugar donde se encuentra el Santuario de Covadonga, donde se celebrará la Santa Misa.
Escondida en los escarpados Picos de Europa de Asturias, en el norte de España, la Santa Cueva de Covadonga es un lugar rico en historia y significado religioso. La devoción a "La Santina," como es conocida cariñosamente, está ligada a un evento crucial en la historia de España: el inicio de la Reconquista. En el año 722, la mayor parte de la península ibérica estaba bajo el dominio de los musulmanes, sin embargo, en los escarpados y montañosos territorios asturianos, un pequeño grupo de cristianos, liderados por un noble visigodo llamado Pelayo, se negaba a rendirse.
Se refugiaron en una cueva natural, la Cueva de Covadonga, un lugar estratégico de difícil acceso. La leyenda cuenta que las fuerzas musulmanas, dirigidas por el general Al Qama, llegaron para someter a los rebeldes. Cuando comenzó la batalla, los musulmanes lanzaron una lluvia de flechas contra los cristianos, pero algo extraordinario sucedió: las flechas, al acercarse a la cueva, rebotaban y se volvían contra los propios arqueros musulmanes.
Además, una terrible tormenta se desató en ese momento, provocando la caída de la montaña sobre los soldados de Mahoma. Los cristianos, interpretando estos sucesos como una intervención divina, atribuyeron el milagro a la protección de la Virgen María. Se dice que Pelayo y sus seguidores llevaban consigo una imagen de la Virgen, la cual colocaron en la cueva para pedir su protección antes de la batalla.
El y sus sucesores construyeron un altar en la cueva en honor a la Virgen, y este lugar se convirtió en un santuario, simbolizando la fe, la resistencia y el inicio de la reinstauración de los reinos cristianos en España.
Por la tarde se llegará al Santuario de la Gran Promesa en Valladolid. En septiembre de 1731 comenzaba Bernardo de Hoyos el estudio de la teología en el Colegio de S. Ambrosio, hoy Centro de Espiritualidad del Corazón de Jesús. Terminando su 2ª curso, conoce por vez primera el culto al Corazón de Jesús.
El P. Cardaveraz, le pide desde Bilbao un favor que le brinda la oportunidad de leer el libro del jesuita francés P. Gallifet sobre este culto. Su lectura impacta profundamente a Hoyos, que se ofrece ante el Santísimo a cooperar en cuanto le sea posible a la extensión de dicho culto. Unos días después, el 14 de mayo de 1733, fiesta aquel año de la Ascensión del Señor, acude Bernardo con los demás estudiantes al templo donde celebraba el Colegio la Eucaristía los días festivos, la hoy Basílica de la Gran Promesa; los estudiantes se situaban en el presbiterio, a los lados del altar. “Después de comulgar, refiere Bernardo, tuve la misma visión del Corazón… rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba… Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí les gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos. Y pidiendo está fiesta (del Corazón de Jesús) en especial para España, en que ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”. Un siglo más tarde nuestro país se consagraba al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, centro neurálgico de España.
Se visitará el Santuario donde se celebrará una Hora Santa al Santísimo Sacramento del Altar antes de partir al hotel de Valladolid.
El domingo está prevista la llegada al Santuario de Fátima, poco después de mediodía, donde ya por la tarde se visitará el Museo de la Virgen. El 13 de mayo de 1917, tres niños llamados Lucía de Jesús, de 10 años y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, cuidaban un pequeño rebaño en Cova da Iría, Parroquia de Fátima, Municipio de Vila Nova de Ourém, hoy Diócesis de Leiría-Fátima.
Alrededor del mediodía, después de haber rezado el rosario, como habitualmente hacían, mientras se entretenían en construir una pequeña casa de piedras sueltas, en el mismo lugar donde hoy se encuentra situada la basílica, de repente vieron una luz brillante; pensando que era un relámpago decidieron marcharse, pero un poquito más abajo otro relámpago iluminó el cielo y vieron encima de una pequeña encina, donde se encuentra ahora la Capilla (Capelinha) de las apariciones, una “Señora más brillante que el sol”; y de sus manos pendía un rosario blanco.
Ella dijo a los tres pastorcitos que era necesario rezar mucho y los invitó a volver a Cova da Iría durante otros cinco meses consecutivos, en los días 13 a la misma hora. Los niños así lo hicieron y en junio, julio, septiembre y octubre, la Señora volvió a aparecérseles en Cova da Iría. El 19 de agosto se dio la aparición en un lugar de los Valinhos, a unos 500 metros de Aljustrel, porque, el día 13 los niños habían sido llevados por el Administrador del Municipio, para Vila Nova de Ourém.
En la última aparición del 13 de octubre, estando presentes cerca de 70.000 personas, la Virgen les dijo que era la “Señora del Rosario” y que hicieran allí una Capilla en su honor. Después de la aparición todos los presentes observaron el milagro prometido a los tres niños en Julio y Setiembre: el sol, pareciéndose a un “disco” de plata, se le podía mirar sin dificultad alguna y giraba sobre sí mismo como si fuese una rueda de fuego, que fuera a precipitarse sobre la tierra.
Posteriormente, siendo ya Lucía, Religiosa de Santa Dorotea, la Virgen de Fátima se le apareció nuevamente pero en esta ocasión en España, los días 10 de Diciembre de 1925 15 de Febrero de 1926 en el Convento de Pontevedra y en la noche del 13-14 de Junio de 1929, en el Convento de Tuy; pidiendo la devoción de los cinco primeros sábados y comunicándole las condiciones para dicho ejercicio: “ rezar el rosario meditando los Misterios, confesar y comulgar en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María y la Consagración de Rusia al mismo Inmaculado Corazón”. Por la tarde, se celebrará la Santa Misa en la capilla del hotel, para a las 21:30 horas partir los peregrinos al Santo Rosario en la Capelinha de las Apariciones y a la procesión de las Velas.
El lunes 9 de noviembre por la mañana se visitarán las dos Basílicas y por la tarde, será el traslado en autobús para visitar la casa de los pastorcitos en Aljustrel, donde se podrá contemplar también el pozo del ángel, lugar donde el Anjo de Portugal se apareció a los niños para darles la Primera Comunión y preparar el encuentro con la Santísima Virgen. Tiempo libre. Regreso en bus al hotel y cena. Celebración de Santa Misa en la capilla del hotel.
El martes 10 de noviembre antes de regresar a Madrid, quien lo desee podrá estar un rato junto a la Santísima Virgen en la Capelinha y ponerle una vela por sus intenciones o bien pasear. De igual modo que podrán hacer el rezo del Via Crucis desde la explanada de las Basílicas.
El miércoles 11 de noviembre se partirá hacia Aranjuez para visitar el Palacio Real y por la tarde continuar hacia el Santuario del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles.
Hace más de cien años, el 30 de mayo de 1919, el rey Alfonso XIII inauguraba solemnemente el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España. En aquella celebración el pueblo español, por boca del monarca, se consagró al Sagrado Corazón. "Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de sus hogares, en la inteligencia de los sabios en las aulas de la ciencia y de las letras y en nuestras leyes e instituciones", fueron algunas de las palabras que pronunció en aquel acto. Han cambiado muchas cosas desde aquellos años.
No ha cambiado, sin embargo, el doble objetivo que se perseguía al construir el Monumento: gustar el don de la misericordia de Dios manifestado en Cristo, y renovar la vida cristiana mediante la adhesión viva y cordial a quien, en medio de la Iglesia, nos grita con voz potente: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". Al terminar se tendrá un ratito de Adoración al Santísimo, antes de regresar a Madrid.
El jueves 12 los peregrinos dispondrán de una jornada libre en Madrid, para regresar a Jerez al día siguiente dando así por finalizada la peregrinación.
Los interesados podrán recibir más información de este interesante y espiritual viaje por diferentes santuarios marianos de España, Francia y Portugal, en VIAJES ANDALUZA en calle Porvera 3 de Jerez o llamando al teléfono de información y reservas 628 43 29 61.